Libia produce 1,8 milliones de barriles de petróleo al día (bpd), que proceden esencialmente de un yacimento ubicado en el extremo occidente del país, el cual se conecta con el principal hub libio situado en Tripoli; el otro yacimiento importante está en la región oriental del país, y sus productos son exportados a través de una serie de infrastructuras colocadas en unas ciudades de la Cirenaica. Casi todo el petróleo y el gas estraídos por Libia proceden de estos yacimientos ‘in shore’, o sea terrestres. Este factor reduce los costos de producción, pero aumenta las posibilidades que la inestabilidad política pueda generar graves daños en la industria energética libia. De esto se podría deducir que la existencia de estas dos principales regiones económicas en Libia sea la base y la razón de la existencia del dualismo de poderes, de formaciones político-ideológicas que hoy se enfrentan violentemente. Si el control ejercitado en Tripoli colapsase, o incluso se debilitase mucho, es probable que se establezca en el país nordafricano una situación de crisis e instabilidad prolungada. Una tensión y un conflicto que serían alimentados exactamente por la disponibilidad de recursos energéticos exportables al mercado internacional.

El 22 de febrero, después de la interrupción de las actividades extractivas, fue suspendida la erogación de gas y petróleo hacia Italia. El portavoz Eni ha afirmado que Italia no tendrá problemas de provisiones para muchos meses, aunque “hasta que la producción está suspendida no podemos enviar gas a Italia. Sin embargo podemos abastecernos con el gas ruso, el argerino y el noruego, por lo tanto podemos satsfacer la demanda con tranquilidad para muchos meses ya que hay mucho gas”. Esta acción se debe sobre todo a la evacuación de una cuota notable del personal de las diferentes compañías petrolíferas y gasíferas del país, debido a la revuelta. Libia tiene una población de 6,5 millones de habitantes, un número que no es suficiente para generar la cantidad necesaria de técnicos y ingenieros para administrar su enorme parque energético, aunque el personal libio es competente, de seguro no puede sustraerse de la inestabilidad política interna, así que no puede mantener completamente operativo el sector petrolquímico libio. De hecho, solo en el día 21 de febrero, la producción sufrió una reducción de al menos 100.000 bpd, tendencia que podría seguir aumentando.

El principal socio económico italiano en Libia es Eni, que está en el territorio líbio desde 1959, desde cuando estipuló el primer contrato con la líbia National Oil Corporation, y nunca ha reducido su presencia, ni siquiera en 1969-1970 o a mitad de los años ‘80, los períodos de tensiones más graves entre Roma y Tripoli. Eni extrae cerca de 250.000 bariles al día, es decir el 15% de su producción total; es el más grande comprador europeo de petróleo libio. Además, Eni es el verdadero estratega del proceso de producción y exportación, sobre todo a través del gasoducto Greenstream que enlaza Mellitah y Gela, y que en 2010 ha generado en Italia 9,4 mil millones de dolares en inversiones. Una operación que tenía que llevar Eni a introducirse en otros mercados africanos. Por lo tanto es obvio que si la interrupción del abastecimiento continua, o se crea un nuevo gobierno en Tripoli, eventualmente hostil a Eni, Roma arriesgaría perder este acceso facilidado a los recursos energéticos libios; que son un factor esencial, casi vital, para la industria y la economía de Italia en general.

Pero eso no es todo; además de Eni, FIAT también tiene importantes relaciones con Libia, al menos desde 1976, cuando una financiaria de la Libia, la Lafico, compró el 15% de las acciones de la FIAT, que producieron, en 1986, 2,6 mil millones de dolares de plusvalías. Además, Lafico se convertió también en la principal accionista de Retelit, una sociedad italiana de telecomunicaciones.

Según el tratado firmado en Bengasi en 2009, el 100% de las contratas para la realización de infrastructuras está concedido por sociedades italianas, con las consiguientes ventajas fiscales y legislativas. Y en este ámbito, un sector que preveía 153 mil millones de dolares de adjudicatarios, la Impregilo construye tres centros universitarios y parte de la autopista litoral libia, la Conicons moderniza el aeroporto de Ghat y la Trevi se ocupa de edificar el hotel de lujo al-Ghazala de Tripoli. La Saipem, del grupo Eni, en consorcio con Rizzani de Eccher, Tecnimont e Maltauro, se adjudicó el contrato de 835 millones de euros para la reconstrucción del primero de los tres lotes de la antedicha autopista litoral libia, cuyo valor total es aproximadamente 3 mil millones de euros.

En agosto 2010 Ansaldo Sts y Selex Communications firmaron con la sociedad controlada por los ferrocarriles rusos, Zarubezhstroytechnology, un contrato de 247 millones para los trabajos en el trayecto ferroviario Sirte-Bengasi, mientras en 2009, siempre Ansaldo Sts se ajudicó el contrato de 541 millones para la modernización de las líneas Ras Ajdir-Sirte y Tripoli-Bengasi. Selex Sistemi Integrati, en octubre 2009 había firmado un acuerdo de 300 millones con el General People’s Committee for General Security libio, para realizar un sistema de vigilancia de las fronteras meridionales de Libia.

Por otra parte, los fondos soberanos del Banco Central de Libia, Lybian Investiment Authority y Lybian Foreign Bank, controlan el 7,5% del capital de UniCredit y el 2,01% de Finmeccanica. Los fondos soberanos libios han expresado el interés de adquirir cuotas de Telecom Italia y Terna también. La sociedad aereospacial Agusta-Westland, de la Finmeccanica, en 2007 ha estipulado con Libia una Joint Venture con la Lybian Advanced Technology Company para ensamblar componentes de helicópteros en una instalación libia inaugurada en 2010. Total, el volumen anual de los intercambios entre Italia y Libia había llegado a 15 mil millones de euros en 2008. En 2010 Italia ha exportado de Libia bienes por 2,38 mil millones y ha importado por 10,6 mil millones de euros, de los cuales 7,1 mil millones de productos energéticos.

Se trata de una cuota notable del balance comercial exterior de Italia, que arriesga un futuro problemático. De hecho, el lunes 21 de febrero, la Bolsa de Piazza Affari indicaba un fuerte descenso de títulos directamente interesados en las vicisitudes libias: Unicredit, Eni, Saipem y Impregilo. Unicredit sufría una rebaja del 5,75%; del 6,17% Impregilo; del 5,12% Eni; del 4,43% Saipem, del 2,06% Snam Rete Gas; del 5,09% Ansaldo Sts e del 4,39% Astaldi.

* Alessandro Lattanzio es redactor de “Eurasia”

Traduccion por Daniela Mannino

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