África en el sistema multipolar

En el nuevo orden multipolar, en plena fase de consolidación, África corre el riesgo de convertirse, por razones económicas y geoestratégicas, en la apuesta entre el sistema occidental guiado por los Estados Unidos y las potencias eurasiáticas, Rusia, China e India. Con el fin de evitar y obstaculizar tal eventualidad, y sobre todo para adquirir una determinante función global a medio y largo plazo, la integración continental de África parece una necesidad y un desafío, a los cuales han de dar respuesta urgentemente las clases dirigentes africanas. De forma verosímil, tal integración se debería configurar sobre una base regional, siguiendo tres directrices principales, constituidas respectivamente por el Mar Mediterráneo, el Océano Índico y el Océano Atlántico.

Carta abierta a Tiberio Graziani desde Rusia (y respuesta del mismo)

Señor Graziani, sabiendo que usted es un patriota italiano, un auténtico amigo de Rusia y un conocedor de su cultura, le pedimos que describa en su publicación el estado real del ambiente intelectual ruso, que presente a sus lectores a destacados autores rusos y que explique cómo los rusos se sienten acerca de algunos fenómenos pseudo-culturales, a menudo vendidos como “rusos” fuera de Rusia pero que representan de modo lamentable a su pueblo, extendiendo el odio hacia todo lo ruso, inculcando el desprecio hacia los hombres, el odio hacia Dios y la falta de respeto por los valores morales.

Rusia en el siglo XXI

Rusia está de regreso y su veloz reafirmación en el tablero mundial se debe a las iniciativas puestas en juego por Vladimir Putin y hoy por el presidente Medvédev. En el frente interno, reconducir bajo el control del Estado las industrias estratégicas del país, erradicar la criminalidad organizada, contener con firmeza el secesionismo en el Cáucaso e infundir confianza a la población. En el frente externo alianzas que ayudan a pequeños países a resistir con éxito a la hegemonía imperial. Presentamos el análisis del politólogo italiano Tiberio Graziani.

El equívoco del semitismo y del antisemitismo

Si para gran parte de los Sefarditas se puede suponer un origen parcialmente semítico, aunque no necesariamente hebreo , por cuanto respecta a los Judíos asquenazíes, que representan las nueve décimas partes del judaísmo mundial, las cosas resultan completamente diferentes, ya que la mayoría de aquellos que en la Edad Media profesaban el judaísmo eran Jázaros. La afirmación de esta verdad histórica tiene consecuencias devastadoras sobre el mito sionista del “retorno” judío a Palestina. De hecho, es evidente que, si la mayoría de los Judíos actuales extrae su origen de los Jázaros, la pretensión sionista es destituida de su fundamento, ya que los descendientes eslavizados de un pueblo túrcico originario de Asia central no pueden ciertamente ostentar ningún “derecho histórico” sobre una región de Oriente Próximo.

Palestina, provincia de Eurasia

De hecho, Israel está completamente identificado en convalidar con firmeza el proyecto “Nuevo Gran Oriente", que asegura el dominio de EEUU en toda el área con la ambición de transformarse en la única potencia regional. Por esta razón, el Estado judío, pone obstáculos y perturba las relaciones que con mucha paciencia la Federación Rusa y la Republica China, tejen teniendo en cuenta los planes de una integración euroasiática con otros actores regionales, en particular con la Turquía de Erdogan, el Irán de Ahmadinejad y la Siria de Bashar al Asad. La consolidación y el ulterior desarrollo de tales relaciones señalarían puntos a favor de la seguridad y defensa regional, y encaminarían un real y promisorio inicio por las soluciones de las cuestiones surgidas por la creación del Estado judío, o sea: para el regreso de la Palestina como provincia de la Eurasia en un concepto geopolítico unitario.

Una aproximación geopolítica a la crisis económica del sistema occidental

No son pocos los análisis que se han hecho en relación con el curso de la crisis en marcha, generalmente desde una óptica económica; en este contexto los estudios han tenido por objeto analizar el impacto de la crisis sobre la economía global y los aparatos industriales planetarios. Los resultados de estos estudios contribuyen a encontrar soluciones a cómo atravesar la crisis sin pérdida de poder por parte del sistema que encabeza Estados Unidos. Pero, como parece emerger una nueva realidad multipolar tras el momento de la unipolaridad estadounidense, es necesario pensar acerca de las relaciones entre los diferentes intereses geopolíticos de los jugadores y la crisis mundial. Tomar en cuenta las diferentes estrategias geopolíticas de los actores principales (EEUU, UE, Rusia, China, India), sus peculiares identidades culturales y ambiciones serán una ayuda para mejor definir las aproximaciones necesarias para reconstituir –o construir– la estabilidad social y encontrar nuevas formas de cooperación internacional en el marco de esta crisis.

«Los Estados Unidos usan a Europa como cabeza de puente para atacar a Eurasia»

En una entrevista a la televisión rusa Russia Today, el analista en geopolítica italiano Tiberio Graziani señaló la dependencia de Italia en particular pero también aquella de otros países de Europa occidental con los Estados Unidos. Esta sumisión, este comportamiento político vasallo europeo occidental impide a Bruselas o a Roma de defender sus propios intereses, obligándola más bien de considerar a Moscú como un adversario que como un socio comercial.

América indiolatina y Eurasia: los pilares del nuevo sistema multipolar

El aventurerismo estadounidense en Georgia y la profunda crisis económico-financiera que afecta a todo el sistema occidental han evidenciado definitivamente la incapacidad de los Estados Unidos para gestionar el actual momento histórico. Los paradigmas interpretativos basados en las dicotomías Este-Oeste, Norte-Sur, centro-periferia no parece que sean válidos para delinear los próximos escenarios geopolíticos. Una lectura continental y multipolar de las alianzas y de las tensiones entre los actores globales nos permite identificar en la América indiolatina y en Eurasia los pilares del nuevo sistema internacional.

El Pacto Atlántico en la geopolítica estadounidense para la hegemonía global

En los albores del nuevo sistema multipolar, sin embargo, el dispositivo estadounidense parece que está ya obsoleto: una malla de una red (por otra parte, cada vez más deshilachada) que no logra “contener” eficazmente la fuerza de las Naciones asiáticas emergentes y su derecho, durante mucho tiempo conculcado, de determinar su propio destino. Con la presencia, en la política mundial, de naciones cada vez más determinadas y de dimensiones continentales como Rusia, China, India y Brasil, los intereses nacionales específicos de los pueblos europeos muestran, una vez más, su falta de influencia en el plano geopolítico y, sobre todo, la innatural posición de Europa en el campo occidentalista. La conciencia de la propia falta de influencia geopolítica llevará a los Europeos, tarde o temprano, a comprender que la participación en la Alianza atlántica es un vínculo que podría alejarlos de sus propios intereses mediterráneos y asiáticos.

Entrevista a Claudio Mutti

En el marco de un proyecto geopolítico, la unidad eurasiática puede ser pensada como una alianza continental de los grandes espacios políticos en los que el continente se articula: el espacio ruso, el extremo-oriental, el indio, el islámico, el europeo. Algunos de estos grandes espacios ya están ahora reunidos en torno a un sujeto político soberano (es el caso de Rusia y de la Comunidad de Estados Independientes), mientras otros (el haz islámico, Europa) están todavía privados, completamente o en parte, de unidad y de soberanía política y militar.
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