Un aspecto importante de la globalización, indudablemente, es que ha sido favorecida y acompañada de un amplio y vigoroso desarrollo tecnológico, vinculado especialmente a las llamadas “nuevas tecnologías de la información” e internet. La convergencia de los medios tecnológicos y la integración de las telecomunicaciones, como el cable, televisión e internet, auguran una nueva plataforma de comunicación en un futuro inmediato. El avance vertiginoso de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación nos permiten no solamente ser receptores pasivos sino también protagonistas y emisores.
Al parecer, ha desaparecido el fantasma de la “agresión desde el espacio” que hace algunos años nos asustaba tanto y que era utilizado por grandes transnacionales que monopolizaban la información y la manipulaban de acuerdo a sus intereses, aunque actualmente ese peligro sea real en el ámbito financiero. Hoy en día , por lo menos en occidente, no estamos tan desarmados y muchos de nosotros podemos hacer llegar al mundo nuestro mensaje a través de un simple ordenador.
La globalización nos ha permitido, y muchas veces ha promovido, un cambio radical en la concepción de la “educación”, asociada a expresiones como “la era de la información”, “la supercarretera de la información”, o “la sociedad del conocimiento”. Existen múltiples universidades virtuales cuyos servicios se ofrecen a una comunidad mundial que rompe con la geografía de los esquemas estáticos, porque su misión no está focalizada en una ciudad o un país y cuyos programas formativos están diseñados bajo la concepción de globalidad. La educación global, sin embargo, nuevas formas de implantación técnica, significa un rol diferente para el maestro, docente o educador y una selección eficiente de nuevos contenidos educativos. En pocas palabras, se precisa un cambio de actitud importante en las instituciones respecto a las futuras medidas a adoptar en materia de política educativa.
En pocas palabras, se precisa que las instituciones adopten un cambio de actitud respecto a las futuras medidas a adoptar en materia de política educativa.
El enfoque de centro educativo, donde se sostuvo siempre que era posible encontrar o tener acceso a todos los recursos educativos necesarios para la formación del alumno, hoy está obsoleto porque los recursos educativos actuales se hallan en la vida cotidiana y distribuida por el mundo. En buena medida, este género virtual se viene abriendo paso con fuerza y ya no está relegado a unos pocos iniciados de la red, del consumo de información a través de red y a los “data-fagia”.
Paralelamente a lo anterior, cada día se ve incrementado significativamente otro comportamiento virtual: los proyectos colaborativos en la red. A medida que navegamos en internet, vamos descubriendo un sinnúmero de convocatorias e invitaciones personales e institucionales- para unirnos y compartir una idea, una actividad, un proyecto, una experiencia que una e integre la diversidad y que promueva joint-ventures de experiencias de interconexión educativa. Estudiantes y maestros de una escuela pueden así, mostrar su experiencia y realidad, y compartirla con gente de otras latitudes, y continuar juntos en una travesía virtual participativa, donde el aprendizaje de unos depende e interactúa con el aprendizaje de los demás. ¿Por qué no se integran estas modalidades educativas con el currículo de las escuelas convencionales por pequeñas que sean? S e podrían organizar eventos y actividades virtuales diversas. Pero nos asalta la cuestión de si los seres humanos son capaces de recibir y asimilar tanta información a la vez y a tanta velocidad.
Por otra parte , si concebimos la educación en un sentido amplio, su definición coincidirá en gran medida con el proceso de socialización. Los niños de hasta hace algunas generaciones adquirían nuestra lengua, nuestros valores, nuestras costumbres, nuestros conocimientos y nuestra forma de conocer situados en una cultura específica, con rasgos más o menos “sedimentados” y “estables”. Hoy, cada vez más, nuestros niños se socializan recibiendo la influencia multicultural de este mundo globalizado en el que estamos inmersos a través de los medios de comunicación (TV por cable, satélite, Internet, etc.) ¿Qué implicaciones tiene este hecho para la educación? ¿Se está abriendo paso un ciudadano universal?
Yo no lo creo: la socialización es débil y superficial, la influencia a menudo también pero se pueden satisfacer curiosidades y empezar a conocer usos. costumbres, personas, etc. ¿Estamos asimilando la “cultura universal”? Para enfrentarse, conocer y asimilar otras culturas necesitamos de un background cultural, educación, pasar tiempo juntos, etc. , ¿Qué papel juega la educación y los educadores en este contexto? Un papel muy importante, no sólo desde un punto de vista técnico, es decir enseñar a utilizar internet, sino, sobretodo, desde el punto de vista pedagógico; es decir, enseñar cómo utilizarlo en la materia especifica, cuando utilizarlo, cómo buscar, mediar, analizar y seleccionar las informaciones que están en la red.
¿Cómo volcar tales postulados en una política educativa adecuada,  en un ámbito mundial donde se ensalzan los criterios de Calidad total en todos los procesos?
Una premisa de nuestra época es la obtención de resultados, muchas veces a cualquier costo. En general se está abriendo camino la idea de que el sector educativo ahora requiere mayor dinero que antes. El fin está bastante claro, invertir en la educación, en instrucción para ser más precisos, de los niños de hoy para que aprendan lo que la sociedad necesitará de ellos mañana.
En definitiva, el mercado ha transformado al ciudadano en un nuevo cliente. Tal vez la principal función de la escuela debería ser la de forjar mejores ciudadanos, responsables, conscientes de sus derechos y deberes. Debería incluir la formación de un nuevo consumidor, no atado a modas pasajeras sino que exija libertad de elección, que incorpore criterios de selección hacia productos no obtenidos a través de la explotación humana o con técnicas de producción que atenten contra el medio ambiente. En breve, la escuela debería en su tarea educativo ayudar a repensar como adecuar los criterios de competitividad del neoliberalismo salvaje y darwiniano hacia una forma más humana y productiva.
El desafío está planteado y no es menor, los cambios son profundos e imparables, el sistema no reconoce fronteras y trata de imponerse y afianzarse en todo el mundo. Está en juego el futuro mismo de la Escuela y de nuestra sociedad.

SITOGRAFIA
http://ijoc.org/ojs/index.php/ijoc/article/view/46/35
http://www.ub.edu/prometheus21/articulos/obsciberprome/socinfsoccon.pdf
http://www.manuelcastells.info/es/obra_index_2.ht

*Cristiano Procentese (Napoli 1970) è docente di Filosofia e scienze sociali nelle Scuole secondarie di secondo grado della Provincia di Udine, membro del GIRCHE (Grup Internacional de Recerca “Cultura, Història i Estat”), nonché Dottorando di ricerca in Filosofia in cotutela con l’Università Ca’ Foscari di Venezia e l’Università di Barcellona.

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