La elección de Donald Trump fue saludada por las corrientes y los movimientos de derecha como un acontecimiento que, señalando la derrota de la facción “liberal” en Washington, repercutiría en toda la zona hegemónica de los Estados Unidos, favoreciendo a las fuerzas políticas conservadoras, euroescépticas y nacionalistas, es decir, como se suele decir actualmente, populistas y soberanistas. Gracias a la disposición de las derechas europeas para colaborar con la Administración estadounidense (y con el régimen sionista, aliado histórico de los Estados Unidos en el Cercano Oriente) ha dado inmediatamente como resultado el activismo del ex jefe de estrategia de la campaña electoral de Trump, que se desplazó a Europa para aconsejar, apoyar y organizar los movimientos soberanistas y populistas.

 La civilización “judeo-cristiana” y el Triángulo del Mal

Los eternos liberators enviaron en misión a Europa nada menos que al ex jefe de la estrategia de la campaña electoral de Donald Trump: Steve Bannon.  Ex banquero de Goldman Sachs, ex productor cinematográfico en Hollywood, ex animador de una revista informática “Breitbart”, punto de referencia de la “derecha alternativa” (alt right) estadounidense, apenas desembarcó Steve Bannon en Europa, vaticinó que pronto los pueblos europeos serán liberados de la tiranía de Bruselas y pronunció su sentencia condenatoria: “La Unión Europea ha terminado, también han terminado los diktat europeos y el fascismo del spread (sic).  Pronto – prometió – tendrán una confederación de Estados libres e independientes” [1].

En Italia, los círculos de la derecha, incluida la derecha radical, acogieron con entusiasmo el empeño asumido por Bannon. Un conocido exponente de esta última escribió textualmente en un “periódico soberanista”: “¿No es quizá más racional pensar que una casa podrida desde los cimientos, construida con materiales desgastados y valores inhumanos, sea mejor demolerla para reconstruir otra? ¿Y que, en todo caso, el interregno entre la demolición y reconstrucción sea más estimulante y provechoso? En esta perspectiva, este aspecto del proyecto de Bannon, ¿no debería considerarse una bendición de Dios más que útil?” [2].

Tales preguntas retóricas, destinadas para conducir al lector hacia una respuesta afirmativa, se inspiraban en las tesis que Aleksandr Dugin había empezado a desarrollar en la época de la campaña electoral de Donald Trump.

Según la prospectiva geopolítica compartida y presentada anteriormente por Dugin, Eurasia se ve obligada a sostener las agresiones de la talasocracia estadounidense, las cuales desde siempre las ha proyectado debido a su misma  naturaleza [3] (y no simplemente por la orientación liberal y globalista de una parte de su clase política) para lograr la conquista del poder mundial. Dejando de lado este punto de vista y asumiendo uno predominantemente ideológico, para Dugin ahora el “enemigo principal” es el globalismo liberal, por lo que acoge entusiásticamente la elección del “conservador” y “aislacionista” Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos. “Para mí – afirmó explícitamente Dugin en noviembre de 2016 – es obvio que la victoria de Trump marcó el colapso del paradigma político global y, simultáneamente, el inicio de un nuevo ciclo histórico (…)  En la era de Trump, el antiamericanismo es sinónimo de globalización (…) el antiamericanismo en el actual contexto político se convierte en parte integrante de la retórica de la propia élite liberal, para la cual, la llegada de Trump al poder fue un verdadero golpe.   Para los opositores a Trump, el 20 de enero fue el ‘fin de la historia’, mientras que para nosotros representa un paso hacia nuevas oportunidades y opciones” [4]. De aquí, la “estrategia de la atención” inaugurada por Dugin con respecto a Steve Bannon: los dos “se olfatean, se buscan, se conversan, quizás se ven” [5].

El proyecto de Bannon proviene de un enfoque geofilosófico inspirado esencialmente en la teoría del “choque de civilizaciones” de Samuel Huntington [6]. Como en la visión de Huntington, así también en la de Bannon, los Estados Unidos de América desempeñan un rol hegemónico dentro de la civilización de matriz “judío-cristiana”, que corresponde al bloque constituido por Norteamérica y Europa. En cuanto a Rusia, el papel que el estratega americano le reserva es muy diferente al de corazón y nervio de Eurasia que le ha sido asignado por la geografía; introduciendo una variante fundamental en el esquema de Huntington, Bannon propone un concepto ya formulado, en clave antislámica por Guillaume Faye [7], quien proyectaba en contraposición a la visión euroasiática, una “Eurosiberia” prácticamente aliada de América “blanca”.

La idea, por otra parte, no es nueva: ya la había expuesta en 1986 otro americano, el escritor Gore Vidal: “Para sobrevivir económicamente en el futuro mundo chino-japonés, América debe necesariamente aliarse con la Unión Soviética. Después de todo, la raza blanca es una minoría que tiene muchos enemigos muy precisos; y si las dos grandes potencias del hemisferio norte no se unen, acabaremos convirtiéndonos en campesinos o, peor aún, en una mera diversión, para más de mil millones de asiáticos despiadados y eficientes” [8].

También Bannon sostiene, además, la necesidad de separar a Rusia de sus naturales aliados eurasiáticos, con el fin de agregarla a la zona “judeo-cristiana”, que constituye la variante actualizada, revisada y corregida del “Occidente” o del “mundo libre”.  

El antagonista de este bloque hegemonizado por los Estados Unidos está representado, en el esquema bannoniano, por un “Eje del Mal” que ya no es la vieja terna de Bush jr. (Irán-Irak-Corea del Norte), sino por un triángulo con sus vértices en Pekín, Teherán y Ankara.  China, Irán y Turquía son, en efecto, según una definición del mismo Bannon, el triple “fruto de antiguas civilizaciones guerreras, todas ellas ajenas a la cultura judeo-cristiana” [9].

De este modo Bannon relanza, precisando en términos de una temida alianza chino-turco-irania, el espectro ya evocado por Huntington, según el cual la instauración de la hegemonía estadounidense sobre Asia y su imposición del modelo occidental, encontrarían el principal obstáculo en un “eje islámico-confuciano”.  “El problema subyacente para Occidente no es el fundamentalismo islámico. Es el Islam,” [10] había escrito Huntington, quien señalaba, que junto al Islam, existe otro gran “problema”: China.  En efecto, veía en la civilización confuciana un sistema de valores e instituciones irreductible a la cultura de Occidente: “su insistencia en la frugalidad, la familia, el trabajo y la disciplina (…) el común rechazo del individualismo y la vigencia de un autoritarismo «suave» o bien de formas muy limitadas de democracia”[11]. Por tanto, es evidente que “La herencia confuciana de China, con su insistencia en la autoridad, el orden, la jerarquía y la supremacía de la colectividad sobre el individuo, obstaculiza la democratización” [12].

La Internacional populista-soberana

Sacando las consecuencias de este cuadro, Bannon invoca una “guerra global”[13] contra las amenazas representadas por China y la que él denomina en términos de “fascismo islámico”. Considerando que para combatir una “guerra global” es necesario un despliegue internacional, Bannon concibe el ambicioso proyecto de una Internacional que deberá “tener a todos los populistas bajo el mismo techo: desde Europa a los Estados Unidos y Sudamérica, Israel, India, Pakistán, Japón”[14].

“Existen movimientos populistas por todas partes: en Brasil con Bolsonaro, en Pakistán, en la India, en Europa – dijo Bannon en una entrevista -. Voy por todo el mundo dando discursos. Si quisiera, podría quedarme fuera de los Estados Unidos durante un año entero y no hacer nada más (…) El movimiento populista está en todo el mundo. La gente está en búsqueda de ayuda. Busca un guía. Vienen a mí y me dicen: Dime que no estamos solos”[15].

En lo que concierne a Europa, la Internacional bannoniana se llama The Movement y ha instalado inicialmente su sede operativa en Bruselas, donde el estatuto oficial de la organización fue formalizado el 9 de enero de 2017, por el abogado Mischaël Modrikamen, ex presidente de la sinagoga liberal de Bruselas, presidente de la Fundación Weizmann en Bélgica y fundador del Partido Popular (del cual fue vicepresidente Joël Rubinfeld, presidente de la Liga Belga contra el Antisemitismo, vicepresidente del Congreso Judío Europeo en 2009 y 2010 y copresidente del Parlamento Judío Europeo).

La iniciativa para fundar The Movement fue adoptada en diciembre de 2016 en Jerusalén, en el Jerusalem Leaders Summit, dirigido por Jasmine Dehaene, esposa de Mischaël Modrikamen y miembro del Consejo de Administración de The Movement[16].  Por tanto, The Movement declara en sus estatutos que desea apoyar “la defensa de Israel como Estado soberano en su territorio histórico”[17].

Primer éxito reivindicado por Bannon, gracias a su actividad emprendida en Europa: la formación del gobierno “amarillo-verde” presidido por el profesor Giuseppe Conte. “Simplemente exhorté a Salvini y a los suyos – declaró Bannon – para tratar de formar este gobierno. Lo decisivo es que lo han hecho los italianos. Yo sólo di consejos que luego fueron escuchados. Habéis dado un golpe al corazón de la bestia de la Europa, de las capitales extranjeras, de los medios de comunicación de oposición extranjeros” [18].

Por su parte, Matteo Salvini, una vez convertido en vicepresidente y ministro del Interior, anunció, el primero entre los representantes de los gobiernos europeos, su adhesión a The Movement.  “La noticia llegó con un tweet triunfal de Mischaël Modrikamen, uno de los fundadores de The Movement: “¡Es de los nuestros!, anuncia el político belga” [19].

A la adhesión del jefe de la Liga a The Movement siguió inmediatamente la de Giorgia Meloni, en nombre de los “Fratelli d’Italia” [20].

Bannon y Modrikamen se propusieron dar vida a un “supergrupo” que, reuniendo a todas las fuerzas políticas soberanistas y populistas activas en Europa, pudiera obtener la mayoría de los escaños en el Parlamento Europeo.

Soberanos y sionistas

Las elecciones para la renovación de la asamblea parlamentaria de la Unión Europea, declaró Bannon en una entrevista concedida en noviembre de 2018 a RTL Francia, serían esencialmente un enfrentamiento entre Alemania y las naciones euroescépticas. Con vistas a las elecciones europeas, el agitador estadounidense enunció el propósito de instalar el cuartel general de The Movement en el bastión del euroescepticismo, en Budapest, donde también su encuestador de confianza, John Mclaughlin, habría colaborado con el equipo de Viktor Orbán [21].

Según Bannon, el primer ministro húngaro sería “el hombre más importante en la escena (…) un héroe” [22].  De hecho, Viktor Orbán es “Trump antes de Trump”: esto dijo Bannon durante una convención sobre el tema: “El futuro de Europa”, celebrada en Budapest los días 23 y 24 de mayo de 2018, en el marco de los eventos culturales promovidos por la Presidencia húngara del Grupo Visegrád y presididos por María Schmidt, consejera del primer ministro húngaro.  Participaron en dicha convención, además de Bannon, algunas personalidades que se remontan a las posiciones populistas y soberanistas: el ex presidente de la República Checa, Václav Klaus, el sociólogo canadiense de origen húngaro, Frank Füredi, el periodista inglés Douglas Murray, el historiador belga David Engels, el filósofo italiano Diego Fusaro [23].  La elección de Budapest como sede de The Movement antes de las elecciones europeas no se debió únicamente a la posición radicalmente euroescéptica del Gobierno húngaro, sino también a otro hecho fundamental: el 19 de julio de 2018, Viktor Orbán fue calurosamente recibido por Benjamin Netanyahu, quien lo llamó “verdadero amigo de Israel”, lo alabó por su lucha contra el “antisemitismo” y le agradeció la posición filoisraelí de su país [24].  Por último, la alianza con Netanyahu permitió a Orbán expulsar de Budapest a la Universidad de Europa Central (la universidad fundada por el “filántropo” Soros), que sin embargo encontró inmediatamente un nuevo alojamiento en Viena, capital de otro País gobernado por los soberanistas [25].  Orbán, por su parte, devolvió los favores de Netanyahu haciendo que el régimen sionista fuera incorporado al grupo de Visegrád como “País asociado” [26].  La capital húngara se presentaba como la sede ideal para el entendimiento entre el primer ministro soberano, el jefe del régimen sionista y el agitador americano.

Hay otro ministro soberanista que ha manifestado, y de la manera más flagrante, su total disponibilidad hacia el régimen sionista: Matteo Salvini. Pero también los otros movimientos soberanistas, desde el Rassemblement National a Alternative für Deutschland al Ukip británico, sostienen la necesidad de una relación privilegiada con la entidad sionista, puesto de avanzada de la bannoniana “civilización judeo-cristiana”.  Netanyahu, por su parte, ha identificado a los soberanistas como aliados del régimen sionista en la partida en curso con la Unión Europea, que no sólo ha tratado de mantener vivo el acuerdo sobre la energía nuclear iraní, a pesar de las presiones y represalias de Washington, sino también su oposición al traslado de las embajadas a Jerusalén.  En junio de 2018, el jefe sionista se negó a reunirse con la Alta Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Federica Mogherini, quien declaró: “El Primer Ministro Benjamin Netanyahu ha dicho que espera que otros Países trasladen sus embajadas. Puede mantener sus expectativas para otros, porque los países de la UE no lo harán” [27].

Cumpliendo un paso sugerido a Trump por Steve Bannon, el 14 de mayo de 2018 los Estados Unidos de América han trasladado su embajada de Tel Aviv a Jerusalén, reconociendo oficialmente a la ciudad santa el estatuto de capital de la entidad sionista establecida en Palestina.  Mientras que la Unión Europea y la inmensa mayoría de los Estados miembros, contrarios a la iniciativa de Washington, consideraron oportuno no acoger la invitación para presenciar la inauguración de la nueva embajada, tres países de liderazgo soberanista (Hungría, Austria, la República Checa) en cambio, enviaron a sus representantes.

¿Y qué hay de Italia? A una pregunta que le formuló el representante de la Comunidad hebrea italiana Leone Paserman sobre el traslado de la embajada de Italia de Tel Aviv a Jerusalén, Salvini respondió: “Ya sabéis cómo pienso: step by step.  Hay un gobierno y también tengo que escuchar a los socios” [28].  Además al jefe de The Movement.

* Una versión más amplia de este artículo se encuentra en el volumen AA. VV.: Inganno Bannon, Cinabro Edizioni, 2019 (www.cinabroedizioni.it).  Se puede hacer el pedido también a edizioni@insegnadelveltro.it

Traducción: Francisco de la Torre

Fuente: https://www.eurasia-rivista.com/sovranismo-e-civilta-giudeo-cristiana/


NOTAS

[1] Bannon: ”Questa Unione europea è finita” [Esta Unión Europea ha terminado], http://www.rainews.it, 3 de junio de 2018.

[2] M. Murelli: Pero los Estados Unidos están cambiando y nosotros también debemos evolucionar. En torno a la cuestión del populismo se están produciendo extrañas sinergias. Pongamos un ojo en Bannon y Dugin, sin prejuicios y dogmas superados, “Il Primato Nazionale”, septiembre 2018, a. II, n. 12, p. 45.  El director de este periódico intervino al margen del artículo, distanciándose de las tesis expresadas por su autor.  [Nota del Trad.] Murelli es el director de AGA Editrice, la principal editorial italiana que publica las obras de Dugin.

[3] Cfr. A. Dugin, “Terra Verde”: América, en: A. Dugin, Continente Rusia, Edizioni all’insegna del Veltro, Parma 1991, pp. 47-64

[4]  https://www.alaindebenoist.com/2017/03/28

[5] M. Murelli, art. cit. p. 44.

[6] S. P. Huntington: The Clash of Civilization and the Remaking of World Order, Simon & Schuster, Nueva York 1996; trad. esp.: El Choque de Civilizaciones y la Reconfiguración del Orden Mundial. Ediciones Paidós Ibérica, S.A., Barcelona, 1997.

[7] G. Faye, The geopolítics of ethnopolitics: the new concept of Eurosiberia, texto presentado en la conferencia “El futuro del mundo blanco”, Moscú 8-10 de junio de 2006. Para una crítica a la islamofobia de Guillaume Faye, véase: Tahir de la Nive, Les Croisés de l’Oncle Sam – Une réponse européenne a Guillaume Faye et aux islamophobes, Avatar, Paris 2003.

[8] “For America to survive economically in the coming Sino-Japanese world,” he wrote, “an alliance with the Soviet unión is a necessity. After all, the white race is a minority race with many well deserved enemies, and if the two great powers of the Northern Hemisphere don’t band together, we are going to end up as farmers-or, worse, mere entertainment-for the more than one billion grimly efficient Asiátics”.  https://ahtribune.com/us/2696-american-empire-die.html

[9] https://www.lastampa.it/2018/03/11

[10] S. Huntington, El choque de civilizaciones y el nuevo orden mundial, cit., p. 259.

[11] S. P. Huntington, El choque de civilizaciones y el nuevo orden mundial, cit. p. 128.

[12] S. P. Huntington, ibidem, p. 284.

[13] “Anyone seeking to trace the pathogenesis of the Islamophobia that would grip Bannon thirty years hence can follow it back to Tehran and his time in the Middle East. The hostage crisis, he came to believe, was just the first hint of a hostility that could grow into something that would one day threaten the West – something that, he would finally conclude thirty-five years later, urgently necessitated ‘a global war against Islamic against fascism'” (Joshua Green, Devil’s bargain. Steve Bannon, Donald Trump, and the storming of the Presidency, Scribe Publications, London 2017, p. 58). Al hecho de que la islamofobia de Bannon se acentúe en sentido antiraniano no es probablemente extraña a la colaboración de Bannon & Co. con un conocido hombre de negocios saudí: el príncipe Al-Walid bin Talal. (Cfr. J. Green, op. cit., p. 78).

[14] M. Ventura, L’intervista. Steve Bannon. “Serve un super-gruppo dei populisti in Europa”, “Il Messaggero”, 10 de septiembre de 2018.

[15] https://eu.usatoday.com/story/news/world/2018/12/13

[16]  https://www.medias-presse.info/enquete-sur-the-movement-promu-par-steve-bannon

[17] A. Macdonald, Belgian lawyer launches Trump-inspired anti-EU movement www.reuters.com, July 24, 2018.

[18] L. Romano, Bannon e il governo M5s-Lega “Un colpo per la bestia Europa”, www.ilgiornale.it, 3-06-2018.

[19] https://www.republicaa.it/esteri/2018/09/07

[20] M. Pontrelli, Steve Bannon esulta: dopo Salvini anche Meloni dentro The Movement, l’Internazionale sovranista, https://notizie.tiscali.it

[21] http://www.ansa.it/europa/notizie/rubriche/altrenews/2018/11/19

[22] https://www.ilfoglio.it/esteri/2018/03/29

[23] M. Tacconi, Orbán chiama a raccolta a Budapest l’Europa sovranista e neo-populista, https://eastwest.eu/it

[24] http://www.ansa.it/sito/notizie/mondo/mediooriente/2018/07/19

[25] https://www.ilsole24ore.com/art/mondo/2018-11-19

[26] U. De Giovannangeli, Con la visita di Orbán, Israele è membro onorario di Visegrád, www.limesonline.com

[27] M. Crudelini, Quel legame tra Netanyahu, Bannon e i sovranisti d’Europa, www.occhidellaguerra.it

[28] http://www.ansamed.info/ansamed/it/notizie/rubriche/politica/2018/12/12

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Claudio Mutti, antichista di formazione, ha svolto attività didattica e di ricerca presso lo Studio di Filologia Ugrofinnica dell’Università di Bologna. Successivamente ha insegnato latino e greco nei licei. Ha pubblicato qualche centinaio di articoli in italiano e in altre lingue. Nel 1978 ha fondato le Edizioni all'insegna del Veltro, che hanno in catalogo oltre un centinaio di titoli. Dirige il trimestrale “Eurasia. Rivista di studi geopolitici”. Tra i suoi libri più recenti: A oriente di Roma e di Berlino (2003), Imperium. Epifanie dell’idea di impero (2005), L’unità dell’Eurasia (2008), Gentes. Popoli, territori, miti (2010), Esploratori del continente (2011), A domanda risponde (2013), Democrazia e talassocrazia (2014), Saturnia regna (2015).